El distanciamiento de Lucas no había hecho más que agudizar la frustración de Selene. Cada vez que lo veía cerca de Ginebra, esa sensación de desamparo y abandono se volvía más palpable. La tensión crecía dentro de ella como una olla a presión, y no podía evitar la ira cada vez que Ginebra se acercaba a él con esa sonrisa de falsa dulzura, esa actitud condescendiente que Selene sabía que estaba destinada a provocarla. La rabia la consumía, como una llama difícil de apagar.
Ginebra, con su nuev