El Alfa estaba completamente consumido por la ira, sus músculos tensos mientras caminaba de un lado a otro, su mente llena de pensamientos oscuros. Cada vez que su mirada se posaba en Selene, una ola de rabia lo invadía. No podía soportar tenerla tan cerca, recordándole su traición, su elección de un miserable como Kayden. Y ese maldito cachorro… el pequeño Aron parecía un reflejo del hombre al que tanto despreciaba.
—Alfa no debemos deshacernos de ella—gruñó a Damon, su Beta, cuya expresión