Capítulo 28

—Los zapatos… —murmuró Alec con un suspiro mientras tomaba las bolsas. Superó con resignación y decidió no molestarse; ya estaba acostumbrado a repetir esa advertencia cada vez que lo visitaban.

—Tienes buenos reflejos. Me agradas —comentó Leo con una sonrisa tranquila antes de sentarse en el sofá, acomodándose con calma, a diferencia de su compañera.

Serethia no respondió, aunque su ex

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