Ben
Me costaba todo lo que tenía quedarme sentado y cuidarla con calma.
—Por eso no esperaste a tu compañero —dije, sin ofenderme de que no fuera virgen. Yo tampoco había esperado a mi compañera, así que no podía juzgarla, pero saber que había una razón ayudaba.
—Sí. Era algo que podía controlar, y tener al hijo de un Alfa o a un guerrero en mi cama garantizaba que ellos no lo intentarían. —Mi lobo gruñó ante la idea de cualquiera de las dos situaciones.
Ella se acurrucó más contra mí, y sus b