Kennedy
Acababa de pasar lo más excitante del mundo y no se lo podía contar a nadie. No podía hablar con los chicos porque se iban a volver locos. Nunca querían escuchar nada sobre mi vida sexual, aunque aquello fuera gran parte de su propio vocabulario. Y tampoco podía decirle a Rayna, porque había sido con su hermano. No iba a querer saber de eso, así como yo no quería escuchar nada sobre Jeremiah. Qué asco.
Estaba tan empapada y me sentía tan sensible allá abajo que tuve que terminar yo sola