Elara
“Esto fue mala idea. Debería irme”. Hice un intento débil de salir de la jaula que formaban sus brazos y la puerta.
—¿A dónde vas a ir? ¿Hay alguien más con quien preferirías quedarte? —No cerró la distancia; aquello no era coqueteo. El calor de su enojo siempre era palpable, una presencia constante, pero en ese momento estaba al máximo.
—No, yo… eh… Esto no es buena idea. Ya veré qué hago. —Me giré otra vez para salir de su agarre que no era agarre. Parpadeé y me di cuenta de que, aparte