Elara
“No sé por qué te tardaste tanto en llegar hasta aquí, pero me alegra que por fin despertaras”. Mi loba se rio a carcajadas mientras yo permanecía ahí, envuelta en los brazos de Ben. Tenía la nariz hundida en mi cabello, en la nuca, con un ronquido tenue que me hizo sonreír.
“Sí sé por qué me tardé y no fue porque no lo entendiera. Amo a mis padres, pero no quería tener nada que ver con su extraño acuerdo con los Sabios, ni con que pensaran que por ser hembra iban a entrar como si nada par