Kennedy
—¡No inventes! Nadie tiene oportunidad contra ti. ¡Te ves guapísima! Ahora, el toque final —me dijo mientras me pasaba unos aretes largos de cristal negro.
Di unos pasos hacia atrás para verme completa y no se equivocaba; hizo un gran trabajo. Mi cabello rubio estaba recogido en una cola de caballo alta con ondas ligeras y un broche de cristales negros.
El maquillaje de mis ojos era oscuro y sexy, pero suave, lo que hacía que el azul de mi mirada resaltara mucho. Un poco de brillo dest