Finn
—No, no puedo. Por favor —me susurró tratando de zafarse de mi agarre.
—Quieta —le jalé la cara de vuelta hacia la mía—. Mírame.
Abrió los ojos y de inmediato comenzó a escanear el lugar. Todavía no la había sacado del ascensor, pero había algo allí abajo que no quería ver.
—Deja de buscar una salida. Mírame. —Deslicé las manos a los costados de su cara, como si fueran anteojeras.
—No puedo, Finn. Por favor... —La voz se le apagó cuando por fin me miró a los ojos—. Por favor. —Apenas un sus