Bajé la mano de Cindy sonriendo.
—No diré nada. Su masculinidad está a salvo conmigo.
—¿La masculinidad de quién? —preguntó Sarah al entrar, escribiendo algo en un cuaderno. Luego miró a Cindy y a mí por turnos.
Le hice una seña a Cindy para que se lo contara. Tenía curiosidad por saber qué quería decir.
—Eh, el Alfa fue bastante adorable esta mañana. Me dijo que cuidara bien a la Luna y la mantuviera lo suficientemente sana para cargar todos los cachorros que le dio anoche.
—¡Oh! ¡Gracias a la