Ryker
Fuimos directamente a mi habitación; ya no había forma de que se quedara sola ahora, ni nunca, la verdad. No después de lo de anoche y de haber despertado junto a ella esa mañana. No podíamos separarnos de ella. Mi lobo gemía al verla en un estado tan frágil y me costaba mucho ignorarlo. Tenía que ayudarla, y él se sentía impotente al no poder hacer nada.
—Quítele la ropa, Alfa —Pidió nuestra sanadora principal mientras entraba a la habitación—. Necesita que entre en calor. Bajo las sábana