Me desperté al sentir que el movimiento del vehículo me sacudía. Inhalé profundo y busqué algo a lo que aferrarme para estabilizarme mientras mis ojos intentaban enfocar.
—¿Qué demonios? ¿No fuimos a casa anoche? —le pregunté a Ryker, a Jeeves y a Bennet, a quienes podía oler en la camioneta conmigo.
—Sí, corderito, así fue, pero se me ocurrió que podíamos adelantarnos esta mañana mientras terminabas de dormir.
—¿Adelantarnos hacia dónde exactamente? —bostecé, mirando a mi alrededor. El bosque a