Luego de esa conversación con Iván, David decidió tomar acción y se comunicó directamente con Román. Con tono serio y medido, pero con la autoridad que lo caracterizaba, le transmitió las indicaciones necesarias:
—Román, quiero que mantengas una vigilancia discreta y constante sobre Dalia. No interfieras directamente con sus movimientos; déjala ser. Finge que estás de acuerdo con sus decisiones, excepto en aquellas que consideres extremadamente descabelladas o que puedan afectar mi autoridad dir