—Hola, buenos días, ¿durmió usted bien? —Ronny saludó a César con tono juguetón al contestar la llamada matutina.
—Sí, dormí bien, pero despertar escuchándote fue mejor. ¿Y tú? ¿Dormiste bien? —respondió César, su voz aún grave por haberse despertado hace poco.
—Sí, aunque estaba un poco preocupado por no escuchar el despertador, no quería quedar mal en mi nuevo “trabajo” —contestó Ronny riendo.
—Bueno, tu "jefe" está muy complacido con la eficiencia de su nuevo empleado —rió César—. Dime algo,