Mi querido siempre me informa
En la tarde, el Alfa llevó a Amira a pasear por el territorio de la manada. Para ella, parecía un pueblo común, aunque su ubicación era especial: un lugar casi oculto en el corazón del bosque. Lo que más le llamó la atención fueron las miradas de los habitantes. Mientras recorrían las calles adoquinadas y las casas, Amira notó cómo todos los ojos se posaban en David con un respeto profundo, y en ella con simpatía y admiración. Era como si supieran algo que ella no. Sus miradas eran cálidas y lle