Desde el ángulo en el que estaban los demás presentes, la escena parecía la de un gesto caballeroso, propio de un hombre atento que estaba cuidando a su invitada. Pero Román, que estaba justo detrás de David, y Ronny, que observaba a un costado, entendieron perfectamente la realidad de la situación.
Amira no había perdido el equilibrio por accidente. Había sido una provocación deliberada, un movimiento calculado para acercarse a David. Sus cuerpos apenas se rozaron, pero fue suficiente para que