Había pasado una semana desde que Isabel volvió a casa.
El calor del hogar que Ares había levantado para ella la envolvía con un aroma a leña, a hierbas, a algo perdido y recuperado. No era una casa cualquiera. Cada rincón parecía tener una historia, una intención. Las mantas sobre el sofá, tejidas a mano, las paredes adornadas con fotografías que ella aún no recordaba haber tomado. La habitación, con cortinas translúcidas que dejaban pasar la luz del amanecer y un perfume suave a lavanda que s