Las antorchas iluminaban el salón del consejo como columnas de fuego, proyectando sombras alargadas sobre los muros de piedra ancestral. Esa noche, la manada Luna Llena parecía contenida, expectante. No por guerras físicas, sino por algo más letal: la política.
El salón estaba colmado. Ancianos, guerreros, representantes de manadas aliadas. Todos con rostros serios, todos con un motivo oculto, todos esperando el movimiento que iniciara la verdadera guerra.
Había silencio, pero no calma. El sile