La mujer me encontró antes de que Nick pudiera hacer nada.
No estaba sola.
Eso fue lo peor.
Yo cruzaba el patio con una cesta cuando escuché mi nombre.
—¡Serafine!
Me volví.
La esposa del guerrero venía hacia mí.
Había gente alrededor.
Trabajadores.
Mujeres.
Dos soldados.
Elya estaba junto a las escaleras.
Perfectamente colocada.
Sentí el miedo antes incluso de que la mujer llegara.
—Quiero hablar contigo.
Dejé la cesta despacio.
—Está bien.
—No aquí.
Miró alrededor.
Después pareció cambiar de