Capítulo 84. El último vuelo desde el abismo
Estaba sentada en un sofá de cuero, envuelta en una manta de lana gruesa que no lograba quitarme el frío que se me había instalado en los huesos tras el enfrentamiento con Eva en el estacionamiento.
Mis ojos no se apartaban de la puerta que conectaba con la unidad de neonatología. Allí estaba Luis. Mi pequeño guerrero, de vuelta en su ambiente controlado después de haber sido usado como un trofeo de caza por mi propia tía.
La imagen de Eva sosteniéndolo con torpeza, amenazando su vida con una j