Capítulo 78. Turbios Amantes
Me quedé ahí, pegada a la pared del pasillo, sintiendo que el aire se me escapaba de los pulmones. Lo que estaba viendo en el comedor era tan asqueroso que me daban ganas de vomitar el poco café que me había tomado en la mañana.
Sentí una rabia que me quemaba por dentro. Si ellos pensaban que me iban a seguir usando como un trapo sucio, estaban muy equivocados.
Con las manos temblándome, saqué el celular del bolso. Tuve que morderse los labios para no soltar un quejido cuando me incliné un poqu