―¡Oh! Alexander, Yo también te amo ―dijo bajando su mirada antes de confesar ―creo que siempre te he amado y sé que siempre te amaré.
Alexander, se sintió emocionado al ver que las conjeturas que había hecho eran ciertas, era él y siempre había sido él, el dueño del corazón de Katerina.
―Sabes, Katerina, nunca le había dicho a una mujer que la amaba y ahora que lo hice quiero gritarlo a los cuatro vientos. ―dijo Alexander con el amor brillando en sus ojos.
―Sé que no amabas a Irina, pero imagin