Katerina estuvo unos días muy pensativa, definitivamente amaba a Alexander, siempre lo había amado y siempre lo amaría. También amaba a Ignati, lo consideraba como su hijo, aunque Irina le había dado la vida, era ella quien había estado con él cada día de su vida. Sin embargo, no tenía ningún derecho legal sobre el niño, era hijo de Alexander, debía pensar muy bien sus acciones, porque las decisiones que tomara afectarían no solo al niño, sino también a Garald, Damien y Alexa que eran los más p