Mundo ficciónIniciar sesiónEl día de su partida, Vladimir hizo acto de presencia, llegó con un guardarropa nuevo para ella, alegando que su prometida debía estar siempre elegante. La ropa aunque hermosa era para una persona de más edad de la que Ivanna tenía, resignada a usarla, la joven agradeció el regalo.
Cuando fue a despedirse de ella, rozó su mejilla con las yemas de sus dedos largos y huesudos.
―Recuerda siempre, Ivanna, que eres mía, ve, apre







