Hubo un silencio absoluto en la habitación, la sorpresa no dejó a los chicos hablar, de repente todas las voces estallaron en preguntas. Mikail, Konstantin y Damien estaban felices con la elección de esposa de Alexander, querían a Katerina y que casara con su hermano les daba tranquilidad. Sobre todo, a Konstantin, que muchas veces pensó en lo que sucedería con ellos si su hermano se casaba con una mujer que no los quería. El chico venía arrastrando un miedo a ser abandonado desde que su madre