La mañana siguiente se sintió irreal. Como si lo hubiera soñado todo. Liam apareciendo bajo la lluvia, su mano en mi rostro. La mirada en sus ojos cuando le dije que estar lejos de él dolía aún más.
Permanecía en mi cabeza como algo inacabado. Demasiado vívido para ignorarlo y demasiado peligroso para aferrarme a él. Apenas dormí.
Cada vez que cerraba los ojos, lo revivía. La cercanía, la vacilación y la forma en que se alejó en cuanto la realidad se interpuso.
Esa parte fue la que más me marcó