—Sube a la camioneta.
La voz de Liam no dejaba lugar a réplica esta vez. Otro flash de cámara estalló al otro lado de la calle. Alguien gritó su nombre. Luego el mío.
El pánico me invadió. Liam agarró la puerta del pasajero y la abrió rápidamente.
—Harper.
Eso me hizo reaccionar. Subí rápidamente, con el pulso latiéndome con fuerza contra las costillas, y Liam cerró la puerta de golpe tras de mí antes de rodear al conductor.
Más gritos afuera y más flashes.
En cuanto entró, cerró las puertas au