Llegó la mañana sin previo aviso.
Se coló entre las persianas en afiladas rayas blancas, cruzando mi rostro como algo deliberado. Me aparté de ella, tapándome con la manta, pero el sueño ya se había esfumado.
Llevaba horas sin dormir.
Quizás desde la nieve.
Quizás desde que él...
La casa estaba demasiado silenciosa otra vez.
No era una paz tranquila.
Ese silencio controlado.
De esos que te hacen sentir que cualquier sonido que hagas será notado, medido y archivado en algún lugar al que no tiene