La casa nunca dormía del todo.
Incluso de noche, parecía que seguía conteniendo la respiración.
El zumbido del refrigerador. El leve tictac en algún lugar del pasillo. El crujido suave del suelo bajo mis pasos, como si me advirtiera que no rompiera el silencio.
Me quedé tumbada en la cama mirando al techo durante lo que parecieron horas.
No conseguía dormir.
Últimamente nunca lo hacía.
Mis pensamientos daban vueltas en el mismo sitio: Liam de pie sobre el hielo, el cambio en su voz al hablar de