CRUELLA
Los sueños tienen una forma de aparecer sin ser invitados, de doblar la realidad hasta que lo imposible se siente urgente. Me desperté en las primeras horas de la mañana, la primera luz de Greenville derramándose por las altas ventanas de mis habitaciones, y allí estaba ella. Gwen.
No en carne, no en sustancia—pero en presencia. Su voz era como un río que atravesaba la quietud de mi mente, suave, insistente, imposible de ignorar.
—Cruella —dijo, su tono tanto calmante como firme—. Debes