SARAH
«No me importa llevarte a casa, chica. Puedo hacerlo si no te importa», comentó Roseline por enésima vez desde que salimos de su piso.
Me había ofrecido llevarme a casa en su coche, pero me negué, insistiendo en que ya era tarde y que sería demasiado tarde para cuando ella volviera.
Me reí y le cogí las manos entre las mías. «Y sigo insistiendo en mi NO. Sí que me importa… y mucho», le susurré al oído, y las dos nos reímos a carcajadas.
Me estaba acompañando fuera de la urbanización, ya