KNOX
Cuando volví a casa, solo encontré a Lena en la habitación, mirando su móvil. Se levantó de la cama al verme y un ligero destello de miedo le cruzó por los ojos.
Después de todo lo pasado, pensé que dejaría de tenerme miedo, pero supongo que eso era imposible. Quizá no estaría mal darle un poco más de tiempo para que se acostumbrara.
—Ya has vuelto, Knox —murmuró.
—Sí —asentí—. ¿Dónde está Sarah? —pregunté, echando un vistazo por la habitación.
—Está en el baño, dándose un baño —respondió.