«¡Ay! Justo ahí, Gerald. ¡Justo ahí, joder!». Amara le clavó las uñas en la espalda mientras él se empujaba contra ella.Tenía las piernas abiertas y envueltas alrededor de su cintura, y el peso de ambos se hundía en la cama.«Te quiero, Amara». Se sacudió dentro de ella, con gotas de sudor resbalándole por la cara. «Te quiero más que a tu hermana», le susurró al oído.Amara esbozó una sonrisa de victoria. «Lo sé».⸻«Doctor, ¿puede repetir lo que ha dicho?». Sarah se tocó las orejas con suavidad. «Creo que mis oídos no funcionan bien y me hacen oír mal sus palabras». Apoyó las manos sobre la mesa, con el pecho agitado por la expectación que sentía.El médico se rió entre dientes y le tendió un sobre blanco. «Me ha oído bien, señora Sarah. Está embarazada de dos meses. Es un milagro que solo haya empezado a tener los síntomas ahora», murmuró.Los ojos de Sarah se iluminaron y le temblaban las manos mientras cogía el sobre del médico. Sin prisas, lo abrió y sacó el resultado de la prue
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