Durante un segundo, Brandon se quedó inmóvil.
«¿Qué quería de ella? ¿De qué estaba hablando?»
Katerine lo observaba como si estuviera convencida de que había una explicación detrás de todo aquello.
Las coincidencias.
Las miradas.
Los encuentros.
El hotel.
El ascensor.
Todo.
Ella verdaderamente se estaba equivocando. Y cuando lo entendió, la mujer no lo dejó hablar.
—Katerine...
—No.
Ella negó con la cabeza, renuente.
—No me digas que son casualidades otra vez.
—Lo son. Pero escúchame primero…