Cuando Xander llegó a la dirección indicada, la misma empleada del hotel que lo contactó por llamada lo estaba esperando en el lobby. Se veía nerviosa.
—Señor, la huésped no se siente bien —comunicó al instante, acercándose con cautela—. No sabemos exactamente qué le pasa, pero parece ser grave. Por favor, tome asiento un momento en lo que verifico si el médico ya viene en camino y le doy la información exacta.
Sintiendo una punzada de impaciencia, se sentó en uno de los sillones. Otra empleada