—¿Y qué vas a decir exactamente? —se burló Xander—. ¿"Ayuda, el padre de mis hijos intenta hablarme"?
Elena apretó el puño con frustración. Sabía que, de darse el caso, sería ella quien quedaría en ridículo.
Xander bajó la voz a un tono menos provocativo:
—Solo quiero saber cómo estás. ¿Será que podemos hablar como personas civilizadas?
—Estoy bien —respondió secamente.
—¿Y mi hijo?
El hombre quiso estirar la mano hacia su vientre, pero ella se apartó antes de que pudiera tocarla.
—También está