Brandon bufó caminando hacia la salida, aflojándose la corbata con un gesto de hastío y tomando una botella que había quedado abandonada en una de las mesas.
—¡Brandon, por favor! ¡Brandon! —quiso correr detrás de él, pero Xander no la dejó.
—Déjalo —indicó el hombre con esa calma que la desquiciaba tanto—. Justo ahora no escuchará nada.
—¿Y tú qué sabes? —arremetió en su contra al ver que Carlotta sí había logrado seguirlo, pagando con él su frustración y el desastre en que se había convertido