Era increíble que, cuando llegó al hospital, el chofer siguiera en el mismo sitio. Se subió al auto sin ser cuestionada, haciendo parecer que había pasado la noche acompañando a su amiga imaginaria en una de las habitaciones de la clínica. Sin embargo, la culpa seguía carcomiéndola y se incrementó más cuando sacó su celular y vio todos los mensajes que le había enviado Brandon.
«Julieta, ¿estás bien? Supe que no regresaste anoche. El chofer me informó que sigue esperándote en el hospital, pero