Estaba tan agotada que, en un momento determinado, simplemente se quedó dormida. Cuando sus ojos se abrieron de nuevo, la habitación ya no estaba en penumbras. Era evidente que la luz del sol se había filtrado por la ventana, haciéndole recordar todos los motivos por los cuales no debería estar desnuda al lado de este hombre.
Se levantó de un salto de la cama. ¡Mala idea! Notó cómo sus músculos protestaron luego de tanta actividad a la que la habían sometido. Xander no solo la había tomado una