Mundo ficciónIniciar sesiónAMELIA
El peso del vestido de alta costura, bordado con miles de cristales discretos que destellaban con elegancia minimalista, me asfixiaba casi tanto como el ruido exterior. El auto de colección, un Rolls-Royce clásico de los años cincuenta, avanzaba a paso de rueda entre la multitud de fotógrafos y reporteros que abarrotaban las vallas de seguridad de la catedral. Los flashes no dejaban de capturar mi camino. Tenía las manos congeladas y sent&iacut







