Mundo ficciónIniciar sesiónAARÓN
Los días anteriores a la boda se escurrieron en una rutina extraña que terminó por dinamitar mis defensas. Con mi amenaza directa congelando a Richard en el canal, la hostilidad que antes nos dividía bajó por completo. El ático se transformó en un refugio silencioso, pero esa aparente paz trajo consigo una consecuencia peligrosa: la cercanía entre Amelia y yo comenzó a explotar en cada rincón.







