186. La edad
La sala estaba sumida en una mezcla de tensión y curiosidad. La luz suave de la tarde se filtraba a través de las cortinas, iluminando a los presentes con un brillo cálido y acogedor. La familia Harada estaba sentada en un lado del salón, perfectamente alineada, mientras Heinz y Hield ocupaban el lado opuesto, formando un delicado contraste.
Hield, quien sostenía con ambas manos una taza de té humeante, no podía evitar sentirse fuera de lugar. Su mirada recorría la habitación, evitando cualquie