185. La formalización
Ha-na había despertado temprano esa mañana, incapaz de permanecer tranquila. Había pasado horas arreglándose con una atención que jamás recordaba haberse permitido, ni siquiera en los momentos más importantes de su vida. No cuando era niña, esperando alguna visita familiar. No cuando era adolescente y los nervios por un evento social la invadían. Y ciertamente, no cuando se había preparado para el día que, según ella, iba a ser su boda.
Hoy era diferente. Hoy esperaba a Heinz.
Frente al espejo