184. Las compras
El amanecer en la ciudad marcó el inicio de un día trascendental para Heinz. Había despertado temprano, lleno de una energía poco habitual. La noche anterior había sido mágica, pero ahora era momento de dar el siguiente paso. Se duchó rápidamente y, frente a su armario, eligió su mejor traje: uno perfectamente entallado en un tono gris oscuro que acentuaba su puerta distinguida. Ajustó la corbata con precisión frente al espejo, examinando cada detalle.
Mientras se colocaba el reloj en la muñeca