183. La madrugada
En la madrugada, el cuarto de Ha-na estaba sumido en un silencio absoluto, solo roto por el leve sonido de sus respiraciones entrecortadas. La luna, alta en el cielo, proyectaba una luz plateada que se filtraba por las cortinas, iluminando tenuemente la habitación. Heinz y Ha-na, envueltos en la intimidad de la noche, habían compartido varios momentos de fervor, conscientes de que cualquier sonido podría delatarlos. Ahora, exhaustos y satisfechos, se encontraban recostados en la cama, sus cuerp