179. La limpieza
Ha-na, con su vestido facilitaba su encuentro. Con movimientos rápidos y delicados, Heinz le deslizó la braga y bajó el vestido desde el torso, exponiendo su pecho. Sus labios encontraron los de Ha-na en un beso apasionado, lleno de deseo y complicidad.
Ha-na, con los ojos cerrados y las manos aferradas a las sábanas, no pudo evitar sucumbir ante el contacto de Heinz. Sus gemidos, bajos y entrecortados, se mezclaban con los besos apasionados que Heinz le daba.
El silencio era crucial, ya que la