173. La humedad
Heinz la sostuvo por los muslos, levantándola con facilidad mientras seguían besándose con una intensidad que parecía consumirlos a ambos.
Ha-na dejó escapar un pequeño jadeo de sorpresa al sentir cómo él la colocaba contra la pared. El frío de la superficie contrastaba con la calidez del cuerpo de Heinz, que permanecía pegado al suyo, como si no quisiera separarse ni un solo instante. Lo abarcó con sus piernas, para sostenerse, al igual que por la nuca.
El beso era profundo, cada movimiento de