106. La sala
Heinz accedió al baño para limpiarse también. Después arreglaron el escritorio. Recogieron sus cosas. Ha-na salió primero y fue al estacionamiento. Luego lo hizo Heinz para que no los vieran juntos. Así, se dispusieron al retorno de su lujosa morada en la que antes habían estado distante el uno del otro, hasta hace poco. Era el sitio donde ambos compartían para descansar y nunca habían considerado hacer nada más. Pero esas fronteras habían desaparecido de ellos, para dar paso a otras lascivas i