ESTHER
El frío del bosque erizaba mi piel mientras mantenía mi arma en alto. Mis sentidos estaban alerta, cada sombra entre los árboles parecía moverse con vida propia. Un lobo. Estaba segura de haber visto un lobo.
Mis dedos se tensaron sobre el gatillo cuando una figura emergió de entre la maleza. Pero no era el lobo que esperaba.
Era Alaric.
Y estaba casi desnudo.
Mi aliento se quedó atrapado en mi garganta. Solo llevaba unos calzoncillos oscuros y su piel brillaba con una fina capa de sudor