ALARIC
El enojo me carcome por dentro mientras bajo las escaleras con pasos pesados. Mi pecho sube y baja con respiraciones profundas, tratando de contener la furia que me dejó el encuentro con Esther.
Esa maldita mujer... ¿Cómo es posible que una cazadora, una enemiga natural de los míos, me provoque tanto? No es solo su parecido con Elena, eso sería demasiado simple. Es algo más profundo, algo que se aferra a mi piel y a mi alma, algo que no debería estar ahí.
Al llegar al vestíbulo, me enc